Quieres que me arrodille
para amarte a ti mismo.
Te validas a través de mis besos.
Con el calor de mi aliento.
Me lo entregas todo pues
los movimientos te ratifican como ser.
Finalmente nos adoramos a nosotros mismos
a través del otro.
No es cómo me haces sentir, sino cómo te sientes
tú cuando yo te siento.
Si a ti eso te sube el ego…
A mí también.