Inabarcable,
Inexorable,
Inescrutable e
Incomparable.
Así es esta mujer
extensa
fértil
llena de vida.
En su piel
está la costra
de una herida de más
de quinientos años.
¡Tantos han tratado de domarla sin éxito!
Desde los tiempos de la paz,
hasta casarse a la fuerza con un europeo.
Sucumbir a su poder
y servirle sin descanso.
Un hijo nacido de su vientre
proclamaría
una suerte de libertad
mas de ella no se acordó
y la dejó con sus quehaceres,
ajada, con los ojos llorosos.
Ella espera en sí misma.
Que el recuerdo y las llagas
del ultraje den fe de su
constante lucha.
Está cada vez más vieja y débil.
Tan inabarcable como siempre.
Tan inmensa, no tan llena de agua ni de mar.
Sus indios
Sus negros
Sus hijitos todos.
Sus hombres y mujeres en la inmensidad de sus vellos.
Los montes y valles que conforman su
contorneada figura.
Sus bailes al son de las notas
tectónicas.
Su eterno sangrar.
Su sempiterna menstruación.