¿Será que uno sabe lo que sabe?
¿Es que lo que uno sabe una sapiencia y no es un montón de sandeces?
¿Qué es lo que se sabe: repetición de repetición?
¿Cuántas veces se ha tenido que repetir una idea para que se sienta como nueva?
¿Cuántas veces se ha repetido la misma palabra para que tenga sentido por primera vez?
¿Será que aquello que uno sabe es una cortina para ilusos?
¿Es posible que nada sea lo que es, y lo que menos sea, realmente sea?
¿Qué define la sabiduría: las grandes narrativas, las corazonadas, o es que ésta no existe?
¿Y si todo es viento?
¿El tiempo estará riéndose a carcajadas tras nuestro?
¿Por qué necesitamos saber cosas, si finalmente aquello que puede ser empíricamente correcto, en un sentido estricto no lleva a ninguna parte?
¿Es la ciencia dura la respuesta a las grandes preguntas?
¿Por qué nos hacemos tantas preguntas?
¿Y si las ciencias sociales son menos blandas, y más duras que las ciencias duras?
¿No es acaso evidente que el cuestionarse eternamente sin respuesta es una señal de nuestro mal proceder en la reflexión?
¿Será la gran limitante humana nunca saber que lo que es, es?
¿Importa de alguna manera el conocimiento vacío?
¿Será que cada vez que “abrimos nuestra mente” en realidad la cerramos a la verdad?
¿Por qué necesitamos la estructura de la verdad?
¿La mentira puede volverse verdad?
¿Qué pasaría si muchas de nuestras verdades son mentira a propósito y para nosotros suenan tan lógicas?
¿Será que en vez de hablar de discurso hablamos de mentiras?
¿Acaso todo es mentira: y aquella es la única verdad?
El Comercial de Jugo Zuko, 1991.
(Versión final)
Probablemente todos hemos visto un comercial de Zuko alguna vez, en sus distintas versiones. Sin embargo, pasa el tiempo y el concepto transmitido es el mismo. En primer lugar, Zuko necesita un concepto. Para el ciudadano común, la palabra no remite a nada, por lo tanto, la marca debe hacer que el cliente haga un enlace entre la palabra y una idea más allá del jugo en polvo. Sorprendentemente, Zuko es un vocablo portugués que significa jugo, y ha estado en nuestra sociedad por lo menos durante cien años. La marca existe globalizadamente en por lo menos cuarenta países, de acuerdo a mi investigación. La fábrica más grande de jugos Zuko en el mundo se encuentra ubicada a las afueras de Santiago de Chile. Zuko actualmente pertenece al conglomerado Tres Montes/Luchetti
Ahora hay que interiorizarnos en el comercial mismo: véalo acá http://www.youtube.com/watch?v=T0jiNkqivmw&feature=related
Lo primero que se nos muestra es un atardecer en algún lugar del sur de Chile. A primeras uno pensaría que el comercial está situado en Minesotta, casi que en La Pequeña Casa en la Pradera, pero no. Las niñas se columpian bajo la sombra de una araucaria, ergo, estamos en Chile. Volvamos al inicio, un hermoso atardecer rojizo con unos niños vestidos como los gringos campechanos del Oeste que pescan con varillas desde las orillas de un pequeño lago. Sienten, luego algo que los llama y, dada la hora, deben ir a cenar. Luego aparece la imagen de las dos niñitas vestidas iguales columpiándose felices de la vida. Los niños con los niños y las niñas hacen cosas de niñas. Desde los primeros segundos tenemos el mensaje de la división de roles y actividades entre sujetos femeninos y masculinos definidos desde una perspectiva biológica. Luego de ello vemos al padre de la familia ensillando un caballo, dejando en claro que esta familia latifundista tiene un líder, y asimismo ese señor se establece como el patrón del fundo; no necesitamos ver su cara para saber que es él. Posteriormente aparece una niña adolescente que corre a encontrarse con un chiquillo para llevárselo de la mano: la mirada cómplice entre ellos indica que existe una relación entre ambos que implica un fin reproductivo en la familia, basado en el deseo sexual mutuo entre los sujetos. El padre, entremedio, aparece montado en el caballo, domándolo. Claro signo de un rol patriarcal, tradicional, conservador y establecido.
Tenemos imágenes del lugar donde viven, del “granero” y de la casa tipo Forrest Gump. Aquella arquitectura y atmósfera nos llevan al imaginario agringado de fines del siglo XIX; es más, si esa familia se viste con ropas blancas y negras pasarían fácilmente por Amish (la única excepción sería porque aparece un auto antiguo estacionado, pero aquel elemento enfatiza la temporalidad de la imagen mostrada en el spot).
La madre se ve desde el porche, en un rol tradicional adscrito a la mujer, como madre y dueña de casa sonriente, realizando la ardua labor de hacer un jugo zuko, la cual requiere profundo pensamiento crítico y grandes habilidades de motricidad fina. Los hijos comprenden que la hora de la cena ha llegado cuando la mujer revuelve el jugo en polvo y lo mezcla con el agua, y al hacer sonar la cuchara con la cual realiza esta acción y ésta suena cuando choca con los bordes del jarro de vidrio, aquel es el climax del spot. Esa señora jamás gritaría: Brayatan, déntrate, está lista la comía. No. Y ellos viven en un gran campo, y el sonido de su rol marcado por el patriarcado está materializado cuando revuelve el jugo en polvo.
Toda la familia se reúne feliz y además de la imagen tenemos una sublime adaptación de la canción Hymne, compuesta por el gran maestro Vangelis. Tienes una canción que caracteriza a los corredores olímpicos en “Charriots of Fire” o “Carrozas de Fuego” y tienes al maestro llamando a la familia a tomar jugo en un universo inexistente. Ese spot sería nada sin la música. Cuando todos los miembros de la familia zuko son servidos por la amable madre, proceden a beber el brevaje, sonrientes, felices. Los últimos segundos del comercial son decidores: la mujer en su rol de madre toma al bebé en sus brazos y le da a beber zuko en su mamadera.
Para resumir, el comercial de jugo Zuko, en su versión de 1991 (y en las siguientes) nos muestra y nos insta a aceptar una imagen de familia tradicional numeraria latifundista como paradigma social. Por una parte, el spot publicitario fue grabado en una época poco distante de la dictadura, y puede ser que se haya miedo de mostrar otras posibilidades, al pensar de manera ideal en una familia, pero las siguientes versiones de Zuko siguen estableciendo la articulación del nucleo familiar tradicional conservador, así es que su contenido es a propósito.
Más allá del comentario obvio acerca de cómo una familia de esas condiciones en verdad tomaría jugo en polvo, porque el sólo pensarlo nos muestra la estupidez que tenemos ante nuestros ojos, se nos muestra una familia ideal inexistente, que se presenta de manera normativa: es decir, un “deber ser” que no tiene nada que ver con la realidad chilena. Por lo tanto, la conclusión es clara: el comercial de Jugo Zuko nos insta a concebir la familia como una unidad tradicional con tintes ideológicos ligados a la extrema derecha. Entonces: el comercial de jugo Zuko nos predica subliminalmente la ideología del fascismo. El spot de Zuko llama al fascismo.
Memoria
La memoria y los buenos recuerdos no son nada
siento el vacío al recordar las calles de París.
El momento, el presente es el estar vivos,
un recuerdo es un momento muerto.
La vida sigue tal cual en Trafalgar Square
y los mordiscos son mordiscos cuando uno muerde
los sabores sientes.
La vida es ahora sentada en el baño
sin poder dormir
recordando porque no vivo
y trabajo para olvidar creyendo
que algo construyo.
Las cosas son peores que como las imaginaba
esclava del sueño, sujeta a la añoranza
me quiebro en cada amanecer sin sentido
en el eterno vaivén de quién es y no es.
Evacúo imágenes en sepia
y siento una náusea por no poder estirar
ni hacer ciertos minutos eternos.
Una vez que lo entiendes no vuelves a ser
quien eras y detestas a quienes
en segundos son como espejos de tu propio yo
hace un tiempo atrás.
En un período en el cual sonreía genuinamente.
La maravilla es tal cuando los ojos brillan.
El cigarrillo abierto como una vena
maldice los momentos
las caricias que no fueron
sino los manotones
los langüetazos brutos.
El espasmo
del anti-romántico
y los besos que nunca fueron besos.
A los pies de la cama amarilla
me fumo un cigarro en soledad
y salgo al balcón rauda
buscando el horizonte.
Los vasos a medio tomar
el aliento agrio del adiós
sin nombre…
Te conozco sin identidad
el albor carcome las dudas.
Hoy soy un momento
y la culminación es como las
aguas de colores
que vas a ver
sólo una vez.
El cigarrillo abierto como una vena
sangra humo a borbotones
y es la hemofilia, la desidia
el espacio achicado
el universo en un ojo.
Teoría de Teoría
I.
Todos los autores escriben acerca del proceso de escribir, ya sea en textos considerados teóricos anexos a su creación artística o dando pistas dentro de la misma. El hecho de tener una Ars Poética se instala como teoría
II.
De lo anterior puedo desprender que hay una miriada de visiones acerca de la literatura, su contenido, etc. Podría inclusive haber una teoría por lo menos por cada autor. Es exhaustivo. Acá dejo de lado las consideraciones de los estudiosos, sino lo que cada autor considera necesario definir acerca de la literatura porque de una manera u otra legitimará su propio trabajo.
III.
Siendo que hay tanta teoría, existe la teoría de la teoría, la cual consistiría en analizar de manera cuasi científica la teoría misma de un autor, aparte de su obra misma. Y ahí todo sirve, las citas como: “La escritura es…” y un montón de otros enunciados generales se emplazan como pequeñas luces de aquella teoría detrás de la obra creada. Hay consensos entre diversas formas de configurar la actividad artística, pero finalmente cada autor es en sí mismo, y sería absurdo teorizase a través de lo que puedan decir o no los colegas escritores. La escritura es una labor en solitario, con un alto costo emocional y temporal; y requiere talento.
IV.
Soy una convencida de que cada persona tiene en sí un valor más allá de su existencia. Cada uno sirve para algo, o para varias cosas. Talentos que necesitan ser desarrollados de manera seria, sin desperdiciarse. Por el contrario, talentos por ser descubiertos y hay que ser perceptivos. Hay gente que cree que puede escribir. Acá me refiero a escribir en cuanto a arte, no a la escritura de una crónica criminalística, ni la lista del supermercado, ni un artículo del diario. Es posible que el arte escritural venga acompañado con la capacidad de escribir otros tipos de textos aparte de los literarios, pero no siempre ocurre al revés. No todos los periodistas, ni los buenos lectores, ni los teóricos literarios van a ser buenos escritores.
V.
¿Será que escribir bien es algo que se aprende o viene con uno mismo desde el nacimiento?
Yo presupongo, y este es un juicio muy personal, que hay “algo” en el sujeto que escribe, una suerte de picazón constante, un malestar eterno, una risa perpetua con respecto a lo que le ocurre y lo que percibe de la vida en general. Mal que mal, todo lo que se escribe sería una percepción de algo. El que escribe tiene que hacerlo, no es que lo decida, existe una urgencia continua por decir todo tipo de cosas, hasta lo indecible… pues en ello se inventa. Aquel que escribe tiene una fijación extrema con el lenguaje oral y escrito, y de alguna manera hable distinto a los otros, ya sea porque vive inventando términos en su vida cotidiana, porque usa otros tildados de old-fashion o de algún contexto en particular. Toda persona que escriba es adicta al lenguaje, y al mismo tiempo comprende con pesar las limitantes de éste. La idea va más allá del término, siempre… quien escribe siempre lucha por ir más allá.
VI.
La picazón que siente quien escribe es una señal del talento innato. Puede ser que comience a escribir durante la adolescencia o la adultez, no importa. Pero siempre habrá una picazón, una angustia que no se va. No podría asegurar que todos quienes la sienten comprenden que es su deber como sujetos escribir las verdades que deseen transmitir, o lo que anhelen de denunciar. No lo sé. El resto es práctica durante la vida, ir mejorando la técnica, el uso del lenguaje, las lecturas; comprender, o no el mundo; deformar colores, texturas, sabores, deformar la vida entera, de eso se trata, de experimentar con lo que se tiene a mano para después ir más lejos.
VII.
Existe algo inherente al lenguaje forzado que lo revela de inmediato. Aquellos que creen que pueden escribir, fuerzan las palabras, usan rococó y elementos excesivos. Para esos excesos ya tuvimos a Oscar Wilde o a Shakespeare mismo. No llamo a la simplicidad sin gracia, pero sí a la honestidad. Forzar el lenguaje es lo más feo que hay. Ahí entra en juego la inspiración, porque creo y sé que existe; de otra manera yo no existiría.
Continuará… (no sé cuando)
Readiness
Her mind is ready to be thought
Her eyes are ready to be seen
Her lips are ready to be kissed
Her tongue is ready to be spoken
Her mouth is ready to be eaten
Her hands are ready to be touched
her legs and feet walked
Her hair is ready to be combed
yet her body undressed.
Her arms are ready to be hugged
Her whole self is ready to be held
Her soul is ready to be saved.
Her heart…
is ready to be loved.
She’s ready
She’s so ready.
Egos
Quieres que me arrodille
para amarte a ti mismo.
Te validas a través de mis besos.
Con el calor de mi aliento.
Me lo entregas todo pues
los movimientos te ratifican como ser.
Finalmente nos adoramos a nosotros mismos
a través del otro.
No es cómo me haces sentir, sino cómo te sientes
tú cuando yo te siento.
Si a ti eso te sube el ego…
A mí también.
Y yo espero como si no hubiera tiempo
Un instante estirado.
Un sonido que muerde mis oídos.
Una latencia absurda
sin identidad.
Y yo espero
como si no hubiera tiempo.
Porque parecemos eternos e invencibles
en la ranura del delirio.
Entre los gritos y las pancartas
Que los pacos y el germen del fascismo
espero
como si no hubiera tiempo.
Espero y busco.
Invento y vomito ideas ridículas y dispares.
Y el tiempo no es nada.
No existe en el fondo.
Como si no hubiera tiempo,
despierto
y me siento tonta.
Como si no hubiera tiempo,
me río de mi misma y espero.
Porque sí hay tiempo,
y cada segundo perdido
es un lastre sin tu aliento.
Y yo espero
como si no hubiera tiempo.
Mis ojos se cansan,
mis labios se secan,
pero ahí espero.
Como si no hubiera tiempo.
El reloj hace rato
dejó de correr.
Estoy perpetua.
En mis brazos cae
En mis brazos cae
porque quiere que lo sostenga.
Por momentos respiramos
al unísono,
y pierdo la noción de mi aliento.
El frío, es el frío
implacable que me recuerda que estoy viva.
Porque en mis brazos cae
y quiere que lo sostenga.
Vendada, desnuda y sin preguntar.
Despojándome de mi misma,
cierro los ojos y comprendo.
Se acurruca para que lo siga sosteniendo.
Le regalo mis brazos,
un semblante sin expresión. Una caricia.
Desde el inicio fue así.
Porque necesita ser sostenido.
En mis brazos cae.
En mis brazos lo sostengo.
Make me a Garden
Make me a garden,
Let me be the Tudor Rose
placed right at the centre.
Undress my petals one by one,
slowly, before the day begins.
When winter comes,
and the snow falls,
find a way to keep me warm.
Make me, make me a garden,
Be the gardener…
For I am your flower.